Comer según tu tipo de sangre


Los Doctores James y Peter D’Adamo (padre e hijo) postulan la teoría nutricional conocida como la alimentación según el tipo de sangre.

Los Doctores D’Adamo descubrieron el papel que desempeñan los tipos sanguíneos en relación a los alimentos.

Exponen los Doctores D’Adamo que la teoría de la alimentación según el tipo sanguíneo explica la evolución de los diferentes tipos sanguíneos relacionándolos con los alimentos que comían los seres humanos a lo largo de la evolución.

Los tipos sanguíneos son: O, A, B y AB. Cada uno de estos tipos asimila los alimentos de forma distinta.

Explica el Dr Peter D’Adamo que según su investigación el grupo sanguíneo del tipo O es el más antiguo, con 40.000 años de existencia y procede  de los hombres del Cromañón. La alimentación se basaba en carnes rojas, vegetales y frutas.

El grupo sanguíneo del tipo A, se conformó entre 25.000 y 10.000 año A.C. Apareció con las primeras sociedades agrícolas. Su alimentación era rica en cereales, legumbres, vegetales, tofu y frutas.

El grupo sanguíneo del tipo B surgió hace aproximadamente 15.000 – 10.000 años A.C. siendo propio de los habitantes nómadas de las montañas del Himalaya. Su alimentación se basaba en carne (no incluye el pollo), lácteos, granos, frijoles, leguminosas, vegetales y frutas.

Y el grupo sanguíneo del tipo AB apareció por primera vez hace unos 2.500 años. Surge de la mezcla entre los caucásicos (que serían los tipo A) y los mongoles (que serían los tipos B). Sólo el 5% de la población mundial pertenece a este tipo. Es el más nuevo de los tipos de sangre. La alimentación estaba sustentada en carnes, mariscos, lácteos, tofu, frijoles, legumbres, granos, vegetales y frutas.

La sangre guarda una especie de memoria celular que recuerda la alimentación según el tipo de sangre de nuestros antepasados, sigue exponiendo Peter D’Adamo.

La teoría de la alimentación según el tipo sanguíneo da gran valor a la proteína llamada lectinas.

Hay muchas lectinas presentes en los alimentos que ingerimos diariamente, las cuales pueden ser aceptadas o rechazadas por el organismo según el tipo de sangre.

La alimentación según el tipo sanguíneo ha beneficiado a muchas personas pero todavía existen controversias sobre esta dieta ya que restringe de muchos nutrientes a cada tipo de sangre.

Tu cuerpo tiene la última palabra.

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Hola, soy Adriana Zangarini, Coach de Bienestar y Peso Ideal.

Apoyo a las mujeres que quieren tener un peso ideal a fijar nuevos hábitos que las ayuden a lograr una vida saludable, con energía, sintiéndose atractivas y llenas de satisfacción.

Quiero contarte que he aprendido a través de mi programa de coaching FINALMENTE DELGADA que definitivamente NO hay una dieta “única” para todos.

Cada uno de nosotros tiene necesidades específicas, basadas en la bioquímica, historia de salud, genética y otros factores.

Hoy quiero hablarte de una teoría nutricional, planteada por los doctores James y Peter D’Adamo (padre e hijo), que se trata de alimentarte según tu tipo de sangre.

Los doctores D’Adamo descubrieron el papel que desempeña el grupo sanguíneo en relación con los alimentos.

La teoría se basa en la evolución de los diferentes tipos de sangre y qué tipo de alimentos comieron los seres humanos durante miles de años.

La ciencia detrás de ésta teoría es que cada ser humano tiene un tipo de sangre y que cada tipo de sangre es reactiva a ciertas proteínas.

Sabemos que hay diferentes tipos de sangre: O, A, B y AB.

Cuando los tipos de sangre son compatibles tu organismo las acepta pero si a una persona le realizan una transfusión con sangre incompatible puede hasta fallecer. Por eso es importante saber tu tipo de sangre a la hora de hacerte una transfusión, porque  deben hacértela con sangre compatible con la tuya.

Por lo tanto ambos doctores, partiendo de la clasificación de los tipos sanguíneos O, A, B y AB, sostiene que nuestro cuerpo asimila los alimentos de forma diferente dependiendo de nuestro tipo sanguíneo.

La experiencia que tuvieron con sus pacientes lo llevó a percatarse de que por ejemplo, las dietas vegetarianas eran eficientes para algunas personas, otras no parecía tener algún efecto y a otros les hacía daño y empeoraba su salud.

Por lo tanto llegó a la conclusión de que  “la sangre era la fuente principal de nutrición del organismo y que la respuesta podía estar en ella”.

Confirmaron que el tipo de alimentación estaba relacionado con los distintos tipos sanguíneos y llegó a la conclusión de que “Lo que es alimento para una persona puede ser veneno para otro”.

Es decir, que hay alimentos que actúan positivamente en los organismos de las personas con un determinado tipo de sangre, mientras que en otras personas de otros tipos de sangre son perjudiciales.

Y no sólo eso: a su juicio una alimentación no acorde con el tipo de sangre, es una de las principales causas del sobrepeso u obesidad de muchas personas y la causa de que no logren adelgazar cuando quieren lograrlo.

¿Conoces personas que han hecho todas las dietas del mundo e igual no pierden peso?

Te cuento, el Dr. D´Adamo también se hizo esa pregunta y su conclusión fue que cada grupo sanguíneo es el resultado de un momento de la propia evolución humana y que lo que comieras podía afectar la forma como digieres los alimentos.

Según sus investigaciones, el grupo sanguíneo del tipo O el más antiguo, tendría más de 40.000 años de existencia y procedería de los hombres del Cromañón, cuya alimentación se basaba en la caza.

Luego el grupo sanguíneo del tipo A que tendría entre 25.000 y 10.000 años antes de Cristo y apareció con las primeras sociedades agrícolas, procediendo especialmente de Asia y Oriente Medio.

El grupo sanguíneo del tipo B procedería de las montañas del Himalaya (actualmente Pakistan e India) surgiendo hace aproximadamente entre 15.000 y 10.000 años antes de Cristo siendo propio de los habitantes nómadas de las tierras asiáticas.

Y el grupo sanguíneo del tipo AB apareció por primera vez hace unos 2.500 años y habría surgido de la mezcla entre los caucásicos (que serían los tipo A) y los mongoles (que serían los tipos B). Se encuentra en menos del 5% de la población y es el más nuevo de los tipos de sangre.

Según su teoría la reacción de cada uno de los tipos sanguíneos se debería a que la sangre guarda una especie de “memoria celular” que “recuerda” el tipo de alimentación.

Otro dato de gran valor que debes conocer es que una de las teorías centrales de la alimentación según el tipo de sangre, tiene que ver con las proteínas llamadas lectinas. Las lectinas son una familia de proteínas que pueden unirse a las moléculas de azúcar.

De acuerdo con la teoría de la alimentación del tipo sanguíneo, hay muchas lectinas presentes en los alimentos que ingieres diariamente, las cuales pueden ser reconocidas o rechazadas, según tu tipo de sangre.

Para finalizar, quiero comentarte que la alimentación según el tipo sanguíneo ha beneficiado a muchas personas pero todavía existen controversias sobre esta dieta ya que restringe de muchos nutrientes para cada grupo o tipo de sangre.

¿Mi recomendación? Oye tu cuerpo. El tiene la última palabra.

En los próximos episodios te hablaré más detallado de cada uno de los tipos de sangre y sus recomendaciones.

Nos vemos pronto

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