La fascia es una red de tejido conectivo que envuelve todo tu cuerpo: músculos, órganos, huesos, nervios. No es solo estructura. Es una autopista bioeléctrica que transmite información, almacena energía y responde a cómo vives.
El sedentarismo la seca. El movimiento consciente la despierta. Y entenderla puede cambiar la forma en que comprendas el poder de tu cuerpo.
La tecnología que llevas dentro
Vives obsesionada con la última actualización del iPhone.
Con lo que puede hacer con los modelos de la inteligencia artificial.
Con algoritmos que predicen lo que vas a comprar antes de que lo sepas.
Y sin que hayas tomado consciencia, cargas con la tecnología más elaborada y sofisticada que existe en este planeta.
Una tecnología que ha alcanzado la hiperinteligencia en algunos modelos. Y que en otros (seamos honestos) funciona como un completo desastre.
Hablo de tu cuerpo.
Sí, ese que llevas horas ignorando mientras lees esto sentada en la misma posición. Ese que te manda señales que prefieres callar con una pastilla, un café o simplemente hacerte el willy.
Cómo llegué aquí (sin buscarlo)
Te confieso algo: descubrí la fascia por casualidad.
Estaba viendo un episodio de Limitless en Gaia, presentado por Ben Joseph Stewart, cuando mencionó a Naudi Aguilar. Algo me hizo click. Empecé a investigar. Leí «The Power of Posture».
Y todo comenzó a tener sentido.
No el sentido intelectual que te da un libro de anatomía. El sentido que sientes cuando tu intuición te dice: esto es verdad, pero no se porque sé que es así.
Yo sabía que tenía que mejorar mi postura. Sabía que pasar tantas horas frente a pantallas (siento tan amante de la tecnología) no podía ser gratuito. Pero no encontraba nada que me diera sentido.
Bueno, decidi intentar…
Ahora estoy en la segunda semana del programa de 10 semanas de Naudi.
Y te soy honesta: no tengo ni idea de qué va a pasar conmigo.
Lo que sí sé es que he descubierto puntos en mi cuerpo que duelen cuando los presiono. Puntos que ni sabía que existían. Como en la acupuntura, pero sin agujas. Solo atención.
Y me pregunto: ¿qué pasa si en esos puntos hay un mensaje importante?
¿Qué es la fascia? (Explicado para ti)
La fascia es un tipo de tejido conectivo fibroso y resistente que cubre de forma continua e ininterrumpida todas las estructuras de tu cuerpo.
Músculos. Huesos. Órganos. Nervios. Vasos sanguíneos.
Todo.
Imagina una telaraña húmeda y elástica que mantiene cada parte de ti en su lugar. Pero no es solo estructura. Es mucho más.
Dentro de esta red fluye un líquido electrostático que se mueve como imanes a través de tu cuerpo. La información viaja por ella en ríos (por decirlo así). Es, literalmente, una autopista bioeléctrica que conecta tu cuerpo entero hasta el nivel celular.
Tu fascia está compuesta principalmente por colágeno y elastina. Entre sus capas fluye ácido hialurónico que actúa como lubricante. Cuando está hidratada y sana, te permite movimientos fluidos y sin restricciones.
Cuando se seca, se vuelve rígida. Frágil. Dolorosa (jejeje, seguro sabes de lo que hablo).
La arcilla que se secó
Naudi Aguilar usa una metáfora que me tuvo sentido cuando la leí por primera vez.
Dice que tu cuerpo es como un pedazo de arcilla.
Cuando eras bebé, esa arcilla estaba fresca, húmeda, maleable. Podía moldearse en cualquier dirección.
Pero con el tiempo (con las miles de horas que has pasado sentada, con el estrés crónico, con el sedentarismo, con las pantallas) esa arcilla se fue secando.
Se volvió rígida.
Frágil.
Difícil de cambiar.
Y entonces aparecieron los dolores. Esa sensación de que tu cuerpo ya no responde como antes.
No es que estés envejeciendo.
Es que tu fascia se secó.
Los números que tienes que aceptar
Aquí está la parte incómoda.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud publicados en junio de 2024, cerca de 1.800 millones de adultos (el 31% de la población mundial) no cumplen los niveles recomendados de actividad física.
Probablemente tú estés entre ellos. Yo también.
El problema está empeorando. Se prevé un aumento adicional del 35% de aquí a 2030.
Pero hay algo peor.
Aunque hagas ejercicio 30-60 minutos al día, si pasas más de 8 horas sentada, sigues clasificando como sedentaria.
Y más de 10,6 horas diarias sentada está asociado con un aumento del 40 al 60% en el riesgo de insuficiencia cardíaca y muerte cardiovascular.
El sedentarismo no es solo «no hacer ejercicio». Es la forma en que la vida moderna ha ido «desarrollando» tu cuerpo sin que te des cuenta.
El gran engaño del «haz más»
Vives en una cultura que te grita: más repeticiones, más peso, más esfuerzo, más horas en el gimnasio.
«No pain, no gain», ¿verdad?
Pues resulta que tu fascia te pide exactamente lo contrario.
Para. Siente. Libera primero los bloqueos. Y solo después, muévete.
Cuando descubrí esto, me sentí rara. Incómoda. Todo lo que sabía sobre ejercicio me decía que tenía que aislar músculos, hacer series interminables, sufrir para obtener resultados.
Pero la fascia no funciona así.
Porque en la naturaleza nada funciona de forma aislada.
Tu cuerpo es un sistema integrado.
No puedes pintar las grietas de una pared si el problema está en los cimientos. (Tu me comprendes, al final hay que ir a la raíz).
Tu voz puede cambiar tus genes
Tu fascia no solo responde al movimiento.
También responde al sonido.
Ben Joseph Stewart lo menciona en el mismo video donde explica lo de la fascia: las vocalizaciones, la vibración de tu propia voz, afectan directamente la salud de tu tejido fascial. Tu cuerpo es tan integrado que hasta lo que sale de tu garganta tiene impacto en cómo funcionas por dentro.
Y la ciencia lo está confirmando.
Investigadores de la Universidad de Kyoto, liderados por el biólogo Masahiro Kumeta, descubrieron que el sonido audible (no ultrasonido, sonido que puedes producir tú misma) altera la expresión genética de las células.
En su estudio publicado en PLOS ONE en 2018 y ampliado en Communications Biology en 2025, encontraron que 42 genes cambiaron su actividad después de 2 horas de exposición al sonido. Y 145 genes respondieron después de 24 horas.
Léelo otra vez: tu voz puede influir en cómo se expresan tus genes.
Esto me resonó profundamente.
Porque gracias a Abjini y mi camino con la medicina, aprendí el valor de los cantos y las danzas ceremoniales. Entendí que nuestros ancestros no cantaban y bailaban solo por diversión. Lo hacían porque sabían algo que la ciencia apenas está redescubriendo.
Actualmente estoy haciendo las meditaciones del Monroe Institute, explorando estados de consciencia expandida. Y cada vez me convenzo más de que hemos abandonado prácticas ancestrales que mantenían despierta nuestra inteligencia biológica.
Las danzas nativas americanas. Los cantos de Europa del Este. Los giradores (que no se como no se marean), aunque Abjini con las meditaciones de No-Dimensions de Osho comprendí que es posible.
Todo eso activaba expresiones genéticas que hoy están dormidas.
Porque ahora preferimos o nos enseñan que eso no tiene valor, ¿No lo se?.
Yo seguiré cantando en la ducha, jejeeje.
¿Y tú? ¿Cuándo fue la última vez que cantaste sin que te importara cómo sonabas?
El 90% y el 10%
Ben Joseph Stewart dice algo que puede sonarte duro, pero que necesitas escuchar.
Estima que el 90% va a seguir el momentum del rebaño digital. Pegados a sus pantallas. Reaccionando a algoritmos. Viviendo de forma habitual, no intencional.
Pero hay un 10% que está despertando.
Personas que sienten que algo no encaja. Que intuyen que hay más. Que están dispuestas a ir contra la corriente aunque se sientan raras haciéndolo.
Si estás leyendo esto, probablemente eres parte de ese 10%.
La pregunta no es si puedes usar tecnología. Claro que puedes. Yo la uso todos los días.
La pregunta es: ¿la usas con consciencia para crear e innovar, o la usas para desconectarte de ti misma?
Porque hay algo que ningún algoritmo puede replicar.
Tu intuición.
Y la intuición no se programa.
Y tu lo sabes.
La pregunta es: ¿Crees es ella o cada día haces cosas para no prestarle atención, sino buscando respuestas con ChatGPT?
Tu respiración importa (aunque te cueste aplicarlo)
Volviendo a la fascia, solo para que sepas, está íntimamente conectada con tu respiración.
Una estructura fascial crucial llamada «tendón central» se extiende desde tu suelo pélvico hasta la base de tu cráneo, atravesando tu diafragma.
Cuando tienes restricciones fasciales, tu respiración se ve limitada. Y cuando tu respiración se limita, todo tu cuerpo sufre las consecuencias.
Sé que esto es difícil de aplicar en el día a día. Vives acelerada. Respiras mal sin darte cuenta.
Pero la respiración consciente, especialmente la respiración lenta, puede ayudarte a liberar tensiones fasciales y facilitar estados de relajación profunda.
No es misticismo. Es biomecánica.
Cómo cuidar tu fascia
No necesitas equipamiento costoso ni horas en el gimnasio.
- Hidrátate. Tu fascia necesita agua para mantener su flexibilidad. El ácido hialurónico que la lubrica depende de la disponibilidad de agua. Bebe cuando tengas sed; tu cuerpo sabe regular su hidratación.
- Muévete de forma variada. Tu fascia responde al movimiento, la vibración y el estiramiento. Camina descalza, estírate, explora rangos de movimiento que no usas habitualmente.
- Evita posturas mantenidas. Interrumpe tu tiempo sentada con pequeños descansos de 2 a 5 minutos cada hora. Aunque sea solo pararte y moverte.
- Aplica calor cuando haya tensión. Tus tensiones fasciales mejoran con el movimiento y responden positivamente al calor.
- Respira conscientemente. Aunque sea difícil, aunque se te olvide. Vuelve a intentarlo.
Menos es más (aunque te cueste creerlo)
No te está funcionando como lo estás haciendo.
Estás más conectada digitalmente que nunca y más sola que nunca. Tienes acceso a toda la información del mundo y cada vez menos criterio para discernir qué es verdad.
El mensaje de la fascia es contracultural.
Es incómodo.
Rompe los esquemas del «haz más, esfuérzate más, produce más».
Te dice: para. Siente. Libera. Escucha lo que tu cuerpo te está diciendo.
Porque tu cuerpo te envía los mejores mensajes. Solo que lo tienes tan desatendido que ya no sabes escucharlo.
Yo también tengo resistencia. Lo admito. Pero estoy dispuesta a transformarla.
¿Y tú?
Una invitación
No te voy a decir que compres un foam rolles (rodillo de espuma) o que te apuntes a un programa de Naudi.
Yo te dejo ser quien eres y lo que tu consideres.
Te voy a hacer una pregunta:
¿Estás viviendo de manera intencional o simplemente reaccionando de manera habitual a tu entorno?
Siéntate con esa pregunta. No la respondas rápido. Déjala que trabaje en ti.
Y si quieres seguir explorando estas ideas sobre cuerpo, consciencia y lo que significa realmente despertar en tiempos digitales, te invito a suscribirte a mi boletín.
Estoy preparando una masterclass sobre cómo la IA no es el problema —el problema es que nos estamos atrofiando sin darnos cuenta. Si te suscribes, serás la primera en enterarte cuando esté lista.
Porque al final, la tecnología más avanzada no está en Silicon Valley.
Está en ti.
Solo tienes que recordar cómo encenderla.
Preguntas y Respuestas (aunque ni se si es la verdad)
¿Qué es la fascia y por qué es tan importante?
La fascia es un tejido conectivo tan importante que probablemente nadie te habló de él en el colegio. Es una red tridimensional que rodea y conecta todas las estructuras de tu cuerpo: músculos, articulaciones, órganos viscerales, vasos sanguíneos y huesos. Su función principal es proporcionar soporte, facilitar el movimiento y permitir la transmisión de fuerzas entre todas las partes del cuerpo. Sin ella, serías un montón de piezas sueltas. Por eso cuidar la fascia es clave para tu bienestar general.
¿Qué tipos de fascia existen y cuál es la función de cada una?
Dependiendo de su ubicación, existen varios tipos de fascia. La fascia superficial se encuentra justo debajo de la piel y conecta con el tejido subcutáneo. La fascia profunda rodea y separa los músculos y grupos musculares, facilitando el deslizamiento entre ellos. Y la fascia visceral mantiene tus órganos en su lugar. Cada tipo de fascia tiene un papel clave, pero todas trabajan juntas para que todas las estructuras corporales funcionen de manera coordinada.
¿Qué es la fascitis plantar y cómo se relaciona con la fascia?
La fascitis plantar es la inflamación de la fascia plantar, ese tejido fibroso que recorre la planta del pie. Si sientes dolor al levantarte por la mañana o después de estar sentada mucho tiempo, puede que la tengas. Ocurre cuando hay sobrecarga, cuando el deslizamiento fascial se altera o cuando la elasticidad disminuye. Es un recordatorio de que tu sistema fascial necesita atención, no solo en el pie, sino en todo tu cuerpo.
¿Cómo cuidar la fascia para que funcione correctamente?
Para mantener la fascia en buen estado y tener una fascia saludable, necesitas: movimiento variado (no solo gimnasio), estiramiento suave, hidratación adecuada y evitar posturas mantenidas que pueden hacer que se vuelva rígida. La liberación miofascial y el masaje también ayudan a aliviar los dolores y mejorar la movilidad. No necesitas equipamiento caro. Necesitas prestarle atención a tu cuerpo. Cuidar este tejido conectivo que envuelve todo tu cuerpo es cuidarte a ti.
¿Por qué el sedentarismo daña tanto la fascia?
Porque tu fascia necesita movimiento para mantenerse hidratada y flexible. Cuando pasas horas sentada, el deslizamiento entre las capas fasciales se reduce, el ácido hialurónico que las lubrica se espesa, y todo se vuelve rígido. Es como la arcilla: si no la trabajas, se seca. Y una vez seca, es difícil de moldear. La OMS dice que más de 8 horas sentada al día te clasifica como sedentaria, aunque hagas ejercicio. Tu fascia no perdona las horas inmóvil frente a la pantalla.
¿El sonido y la voz pueden afectar mi fascia?
Sí. Y esto es fascinante. Tu fascia no solo responde al movimiento y al estiramiento. También responde al sonido. Ben Joseph Stewart explica que las vocalizaciones afectan directamente la salud de tu tejido fascial. Y la ciencia lo confirma: investigadores de la Universidad de Kyoto descubrieron que el sonido audible altera la expresión de tus genes. Nuestros ancestros lo sabían. Por eso cantaban, bailaban, hacían rituales con voz. No era superstición. Era inteligencia biológica. Así que sí, cantar en la ducha cuenta como cuidar tu fascia.
Fuentes y referencias
- Organización Mundial de la Salud (2024). «Cerca de 1800 millones de adultos corren riesgo de enfermar por falta de actividad física». https://www.who.int/es/news/item/26-06-2024-nearly-1.8-billion-adults-at-risk-of-disease-from-not-doing-enough-physical-activity
- Kumeta, M., Takahashi, D., Takeyasu, K. & Yoshimura, S.H. (2018). «Cell type-specific suppression of mechanosensitive genes by audible sound stimulation». PLOS ONE. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0188764
- Kumeta, M., Otani, M., Toyoda, M. & Yoshimura, S.H. (2025). «Acoustic modulation of mechanosensitive genes and adipocyte differentiation». Communications Biology. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40240542/
- Scientific American (2025). «Serenading Cells with Audible Sound Alters Gene Activity». https://www.scientificamerican.com/article/cells-can-hear-sounds-and-respond-genetically/
- Universidad de Kyoto (2025). «Your cells can hear». https://www.kyoto-u.ac.jp/en/research-news/2025-04-17
- OMS. «Directrices sobre actividad física y comportamientos sedentarios». https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK581973/
- Functional Patterns – Naudi Aguilar. https://www.functionalpatterns.com
- Ben Joseph Stewart – Deeper Dives (Video original). https://www.youtube.com/watch?v=PoVgDuo1xQ8
- Monroe Institute. https://www.monroeinstitute.org
- https://adrianazangarini.com/la-ia-no-viene-a-reemplazarte-mostrarte-tu-ego/
- https://adrianazangarini.com/mejorar-productividad-con-chatgpt/