Deja de complacer y comienza a ser tú

Al nacer, el neonato descubre que cuando sonríe hace feliz a su madre. Este aprendizaje temprano puede convertirse en la causa convulsa de complacer a otros, aunque cause infelicidad.

Si en el proceso de desarrollo psico-social el niño está sometido a vivencias que estimulen su inseguridad, falta de confianza y baja autoestima, desarrollará un yo frágil e inseguro que se autoafirma en los otros.

Se siente incapaz de sentir alegría propia. Entonces, busca su alegría realizando acciones para que los otros se sientan alegres.

¿Pero qué pasa cuándo te cansa y agobia complacer a todo el mundo sacrificando tu felicidad y tranquilidad emocional y mental?

Indudablemente debes dar un giro a tus conductas. Te llegó la hora de aprender a decir no y poner límites. No puedes seguir complaciendo a los demás.

Al principio te sentirás horrible. Pensarás que no eres una buena persona. Pero en la medida que avances y des pasos para realizar lo que sientes y piensas conocerás un estado de armonía, paz y felicidad que no habías sentido nunca.

Cuando tomas consciencia que vivir para complacer es el reflejo de tus inseguridades, es el momento de comenzar a complacerte.

Realiza cada día una acción donde te complaces. Una conducta, una actividad, una palabra, que te haga sentir que estás haciendo lo que quieres hacer.

Si alguien te pide hacer algo que no te gusta o no quieres hacer, dile “no quiero”. Sentirás una increíble sensación de libertad.

No necesitas complacer a otras personas para que te aprueben o reconozcan. Ya no eres un neonato sonriendo a mamá. Eres un adulto aprendiendo a realizar su vida.

Te asombrará lo mucho que vas a descubrir sobre ti y las personas con las que te relacionas. Algunos se alejarán cuando dejes de complacerlos y pongas límites, pero los que te aman permanecerán a tu lado dispuestos a ayudarte y acompañarte en tu crecimiento y desarrollo personal.

Estás a cargo de tu vida y dispuesto a evitar que tu creencia “soy bueno porque complazco a los demás”, tome el control.Tu vida no se trata de complacer a otros, se trata de aprender a complacerte y ser el protagonista de tu historia.

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Transcripción del video

Un mito común entre muchas personas que desean tener buena salud es que deben ser siempre “buenas” y “perfectas”.

Vamos a estar claro, cuando hablamos de “ser buena”, esto cobra un significado diferente para cada persona.

En líneas generales, para muchos se traduce en alguien que sigue las reglas y eso lo hace una “buena” persona.

Hola, soy Adriana Zangarini y hoy quiero que hablemos un poco más sobre el tema de ser una buena niña y su significado, ya que esta conducta puede ser una forma de complacer a los demás.

Quiero aclararte que “ser una buena persona” es tener consciencia que la bondad reside en hacer el bien a otras personas y, además, sentirte en armonía al realizar buenas acciones.

Ahora, si para ti ser bueno es un impulso compulsivo que no puedes controlar, que te genera insatisfacción, te quita libertad y la alegría de vivir, estás ante una conducta que debes cambiar.

Te voy a dar un ejemplo. Hace tiempo trabajé con una de mis semillas la siguiente creencia, “sí ella era buena con todo el mundo, las personas de su entorno le iban a dar su aprobación”.

Ella vivía afanada en ser buena. Se esmeraba en complacer los deseos de las personas con las que se relacionaba.

Ahora, ¿Que generaba en ella todo eso? Aunque no lo creas le producía una pérdida de su tranquilidad y mucha insatisfacción con su vida.

Durante nuestras sesiones me atreví a proponerle “ser mala” de vez en cuando. OJO. Al hablar de “ser mala” me refiero a que realizará acciones donde no complaciera a otros, sino que se atreviera a hacer algo, que le causará satisfacción a ella.

En ningún caso, ser mala es hacer daño intencionado a otra persona, lesionarla o cometer perjurio.

El propósito detrás de ese ejercicio era ponerla nuevamente a cargo de su vida y evitar que su sistema de creencias, sobre ser buena y ser perfecta, tomará el control de su vida como le estaba sucediendo.

No se trataba de complacer a otras personas. Se trataba de aprender a complacerse a sí misma.

¿Por qué?

Porque no es auténtico vivir la vida pretendiendo ser perfectos.


Así que, entre las dos, decidimos que intentara ejecutar una acción mala” cada día. Dándose la oportunidad de “hacer lo que siente”, y evitar “hacer lo que los otros esperan porque es lo bueno o lo correcto”.

Así que tengo una pregunta para ti:

¿Tienes la enfermedad de complacer?

¿Qué significa para ti ser malo? ¿Es acaso quedarte dormido, ignorar el teléfono, evitar el gimnasio o comer chocolate?

Entonces, ¿Te atreves a añadir una dosis de “ser malo” a tu vida?

¿Quién sabe? Quizás sientas una liberación que no conocías. ¡Te puedes hasta sorprender!

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